a la hora de tener amigas casi es imperativo contar tus vivencias, tus cosas, cosas de chicas, las importantes, las que nos derrumban, las que nos hacen necesitar una oreja o dos o muchas, las que a tiempo nos sacuden de esa palmera que nos tiene amarradas. Cuando visité a mi especialista ni sabía que la palabra existía, hoy es común para mi, tan común que convivo con ella, está siempre y nadie lo ve, y lo triste: no tiene cura.
Mal de muchos consuelo de tontos, los hay que lo tienen en los dos oídos vaya en esta lotería no me tocó todo así es como vamos sumando años y como dicen las abuelas, éstos no vienen solos.
Hoy algunas ricas e interesantes amigas me preguntaron datos sobre mi. Soy Argentina, radicada en Móstoles, trabajé mucho ahora no tanto, porque la crisis lleva a eso también, no estoy casada, ni lo quiero estar, un botón basta de muestra ... los demás a la camisa. ya no creo ni en príncipes azules ni princesas encantadas, aquellos destiñen pronto y éstas de desencantan cuando ven chorreando el azul por el suelo que deben fregar. Aunque no nos guste ni la cocina ni la casa, debemos siempre, aunque colaboren o no con nosotras, hacerlo una y otra vez , todos los días, eso si que es deber, derecho, obligación, objetivo, o como se llame. Y empezamos a caer en las redes de la responsabilidad desde pequeñas, como si fuera destino. Nos sumergimos a guisar con amor para que todo esté a tiempo en esa mesa que no siempre es la que queremos, con la perfección de las series y películas, donde la mujer es la impoluta con delantal inmaculado. El mio está siempre con testigos claros que un sunami entró en mi cocina, y nadie se entera que las cigarras no me dejan vivir, solo el incesante y sonoro sonido siempre, ya ven que no estoy sola. El dichoso tinitus no me deja ya está en mi rutina... será por eso que disfruto tanto salir ? gracias por leerme, hasta luego
